lunes, 29 de marzo de 2010

Mis fantasmas del pasado

Esta tarde he llevado a cabo una proeza que pensé que tardaría bastante más tiempo en poder realizar: me he encontrado con una parte de mi pasado más difícil.

No hace mucho tiempo, más o menos un par de años, atravesé una de las etapas más complicadas de mi vida. En realidad si uno conoce la historia puede pensar que no fue para tanto. Puede ser. Desde la distancia por fin he podido verlo todo mucho más claro y he logrado relativizar los hechos; tal vez no fue para tanto, pero muy pocas cosas, hasta el momento, me han hecho sufrir tanto como él.

Sí, es cierto que el simple hecho de que se trate de un hombre el que me hizo tantísimo daño ya puede hacer pensar que no mereció la pena, que fue una tontería... Pero tras más de dos años, todavía me duele.

Ya no le veo, hace mucho tiempo que no hablamos, pero la terrible sensación que me embargaba en aquellos momentos continúa presente, con muchísima menos intensidad, pero sigue viva. Seguramente, la posibilidad de volver a tener ese sentimiento de terrible tristeza y de que realmente tenía roto el corazón es lo que más miedo me da en estos momentos. Todavía siento ganas de llorar cada vez que recuerdo cómo lo pasé durante un año de mi vida, todavía me acuerdo de las pesadillas, de las noches sin dormir, de la desesperación de no saber por qué.

Tras varios meses de reconciliación con la vida. hoy de nuevo me he vuelto a enfrentar a mis fantasmas del pasado.

En esta ocasión ellos han venido en forma de conocida. Ella, una chica encantadora que se portó muy bien conmigo en los peores momentos, me ha hecho ver que las cosas han pasado sólo en el tiempo. Que mis miedos siguen ahí y que la normalidad aún tardará un poco en volver.

Ella me ha recordado las inseguridades, las malas artes, la obsesión y los ataques. Ella me ha traído a la memoria lo mal que puedo llegar a comportarme cuándo me hacen daño.

Tras tanto tiempo no puedo dejar de preguntarme si yo era yo en aquel momento. Si verdaderamente esas reacciones son mías o tal vez fueron fruto de la depresión ("tienes un principio de depresión" me comentó la psicóloga a la que acudí al verme incapaz de superar el tema). No quiero excusarme en eso, no quiero, bajo ningún concepto, ser así.

Ahora mismo estoy realmente preocupada, ni la que yo pensaba que era mi peor rival es tan mala, ni él se ha merecido ni merecerá, una milésima parte de los sentimientos que me quitó. Él me cambió, él me destrozó. ¿O tal vez sacó partes e mí que nunca pensé que tenía?

Lo cierto es que me asusta no volver a ser la misma de antes, continuar con estos complejos horribles que me hacen sentir muy sola y que me llevan a exigir muestras de cariño a mis amigos para tranquilizarme. No quiero esa ansiedad.

Por suerte, el reencuentro con mis fantasmas del pasado (puede que no tan lejano) me ha llevado a saber que lo único que quiero es que esa gente a la que hice daño o no presté atención cuando no veía más allá de mis narices, me perdone. Y que me perdonen también todos aquellos a los que estoy fallando ahora mismo. Lo siento, todavía no he podido sacudirme los sufrimientos del pasado, pero pronto lograré volver a ser normal.

jueves, 4 de marzo de 2010

Asi da gusto...

Tras hacer un breve repaso por los últimos post, me he dado cuenta de que el tono melancólico predominaba sobre cualquier otro, y precisamente ayer me ocurrió una cosa que me devolvió la fe en el ser humano.

En principio puede parecer una tontería, pero si se tiene en cuenta el contexto de la situación la cuestión es más comprensible.

Llevo unos cinco meses en mi nuevo puesto de trabajo. Más o menos me voy haciendo al ritmo y entendiendo los entresijos del tema, pero por supuesto, como me acaba de pasar ahora mismo, meto la pata (siempre hay algún compañero que se encarga de recordártelo).

Bueno, el caso es que en una de éstas, el error parecía más importante de lo normal: un equívoco de fechas y gente convocada (seis periodistas que se tienen que trasladar desde Barcelona y Madrid), me provocaron un bajón de tensión que casi me deja en el sitio. Mientras hablaba con la chica que es mi enlace con el cliente y me daba cuenta del error, más pequeñita me iba haciendo. ¡La acabas de liar pero bien, amiga mia! pensaba para mí misma mientras trataba de que el entuerto no saliera a la luz.

Entonces esta encantadora chica, Isabel, me dejó ver que aún hay gente buena en el mundo. En primer lugar un ejemplo de humildad "- Pero si seguramente será culpa mia que no te habré pasado bien la información. No te preocupes, si te dicen algo di que la culpable soy yo, y mañana entre las dos lo arreglamos en un momentín".

Como mi tono de voz era demasiado evidente, Isabel me mandó un correo en el que me intentaba tranquilizar de nuevo.

Tal y como ella predijo, hoy lo hemos arreglado todo y no hay ningún problema, en principio, porque la verdad de todo esto es que uno sabe cómo empiezan las cosas, pero nunca cómo acaban..

El caso es que comentando esta anécdota con una amiga llegamos a la conclusión de que con gente así da gusto trabajar. Después de una experiencia no especialmente buena, tratar con personas con humanidad y ganas de ayudar es lo mejor del mundo, porque desde luego es más fácil dar con element@s que tienen más ganas de hurgar en la herida y machacarte con tus fallos, que encontrarte con alguien que intenta hacerte la vida más fácil.

Ante los hechos ocurridos me pregunté si alguna vez había pecado de soberbia en el trabajo y no eché una mano a quien me lo pidió ¿es importante autoevaluarse de vez en cuando? ¿somos capaces de ver nuestra mala actitud con los demás? ¿siempre son los demás los ineptos?

Hacer examen de conciencia puede asustar, pero sí que es verdad que una cura de humildad viendo en los demás lo que nos gustaría ver en nosotros viene muy bien de vez en cuando.

lunes, 15 de febrero de 2010

Independientes... ¿o solas?

A propósito de la reciente fecha de San Valentín, me viene a la cabeza una conversación bastante reciente que tuve con una amiga.

Las dos habíamos salido el sábado por la noche para cenar y tomar alguna copilla. Lo intrigante del tema no es tan sólo la conversación en si, sino cómo llegamos a salir las dos solas en un mano a mano muy interesante.

El hecho es que una parte sustancial de nuestro grupo de amigos ya tiene pareja. Nosotras no. Y precisamente por esa razón acabamos las dos sentadas en una mesa de un garito bastante chulo por cierto, analizando la soledad que nos acecha cuando el resto de la gente se va con su agregado correspondiente.

Lo cierto es que me fue de gran alivio saber que no soy la única persona que padece, cada vez más a menudo, ataques de soledad. Hay mucha gente que pulula a mi alrededor, pero muchas veces me siento sola. No quiero pensar que se trata únicamente de tener o no pareja, aunque visto lo visto parece que el asunto radica en eso... Frente a mi negación a un emparejamiento desesperado para aliviar la soledad me pregunto ¿cuál es la solución? ¿hay más gente sola? ¿hay más solos ahora que antes?

Es verdad que alguna vez que he comentado este asunto con gente de mi alrededor, casi la totalidad admite haber pasado por una etapa de éstas. Me resulta triste, más que nada porque no sé cuáles son las razones que nos impiden comunicarle a otro que nos sentimos solos y que necesitamos de su compañía ¿Por qué me siento sola y por qué me dejan sentirme sola? Entramos en un bucle un poco extraño, más que nada porque ante estas dos cuestiones una no puede evitar sentirse como una terrible egoísta, pero ¿no quiere todo el mundo que le quieran?

Supongo que aunque pretendan vendernos la 'moto' con aquello de "tienes 30 años, trabajas, estás sola... ¿qué más quieres? el mundo es tuyo, eres una mujer independiente..!" sí? entonces por qué la gente te mira raro cuando vas sola al cine o a cenar, o por qué me deprime quedarme un fin de semana en casa?? ¿le pasa a alguien más o también estoy sola en esto?

lunes, 1 de febrero de 2010

Fernando, gracias

No sé si lo que me ocurre ahora mismo es habitual, no sé si se trata de una exageración importante pero, es lo que siento y lo siento mucho.

Hace unos días me llamó una amiga y me dio la terrible noticia: “- Se ha muerto Fernando”. Un mazazo increíblemente doloroso.

Si bien es cierto que conocí a Fernando Rubio, jefe de Ilustración e Infografía de ABC, hace ya algún tiempo y no fueron muchos los días que convivimos, no es menos verdad que conectamos muy bien.

Apenas siete días muy lejos de aquí, que me dieron la oportunidad de conocer a una de las mejores personas con las que me he cruzado: cariñoso, dulce, gracioso y un excelente bailarín.

Recuerdo muchas cosas de él, todas muy buenas, como por ejemplo el hecho de ayudarme cuando trataba de cambiar de trabajo a toda costa y él no tuvo ningún problema en entregar mi currículum en su empresa, o como cuando me dio las explicaciones básicas para sobrevivir en mi primera inmersión como submarinista en una isla filipina.

Por supuesto, tampoco puedo olvidarme, ni quiero, de cómo le gustaban mi nariz “muy graciosa” según Fernando, o mis pies (me hizo una foto en un descuido).

Se supone que teníamos un café pendiente cuando yo fuera a Madrid a visitar las instalaciones de ABC , se supone que me debía una ilustración dedicada y se supone que íbamos a seguir siendo amigos.

Odio pensar que alguien que te hace la vida tan fácil ya no está aquí y que precisamente por eso, todo parece más complicado.

Y sólo le conocí durante unos días, pero como ya he leído en algunos de los innumerables reconocimientos que he visto en la Red, era una de esas personas que dejan huella, sencillo en su inmensidad y con un corazón enorme.

Desde hace unos días el mundo es mucho más triste porque se ha ido un excelente profesional y una magnífica persona.

Lo siento de verdad. Siento no poder volver a verle y siento no haberle dado las gracias por todo, por lo que fue y por lo que no fue.

miércoles, 20 de enero de 2010

Siempre lo mismo...

Me reconozco como una gran fan de esa película de la que casi nadie recuerda el nombre pero que si os digo "El día de la marmota" todo el mundo sabe cuál es.

Hasta el momento era una seguidora fiel más que nada por la marmota en si, puesto que me siento completamente identificada con el animalejo en cuestión por aquello de dormir como si me fuera la vida en ello, y porque siempre hay un día en el que alguien te despierta para tocarte las pelotas. Y digo era porque últimamente me acuerdo más que nunca de esa película, 'Atrapado en el tiempo', porque todos los días me parecen el mismo...

El hecho de repetir una y otra vez el mismo horario y el mismo itinerario me resulta bastante frustrante: entro a trabajar a las 8,00 horas, paro para comer a las 14,00, entro de nuevo a las 16,00 y de vuelta a casa a las 18,30... y siempre por las mismas calles, el mismo puente... Por supuesto, debo reconocer que intento poner un poco de mi parte para tratar de evitar esa monotonía tan asfixiante, siempre que puedo me gusta quedar con algún amigo para tomar una cervecita después del curro, sobre todo para darle un aliciente a la semana y un poquito de emoción...

Cuando he comentado esto estando en compañía la respuesta suele ser algo así como "- ¿Y si te apuntas a algo? No sé al gimnasio, pintura..." Bueno, vamos a ver, en primer lugar cuando salgo del trabajo estoy tan agobiada que lo último que me apetece es meterme en un gimnasio, lo siento, no me gustan, me parecen agobiantes e inmensamente aburridos si vas sola, ya lo he probado y me parecen un verdadero horror, y por otra parte, pinto fatal, así que no me sirve el cuento de las Bellas Artes... Y, en segundo lugar, si integro alguna de esas actividades en mi día a día ¿no se convertirán en monótonas? De todos modos, y por esa maldita necesidad de calmar mis remordimientos, a ver si finalmente me apunto a submarinismo, cosa que me apetece un montón y a lo que mi honorable madre responde "- ¿Y no te puedes apuntar a nada normal?"

Todo este rollo venía más que nada porque muchas veces no puedo evitar preguntarme ¿estaré desaprovechando mi vida? ¿por qué hay algo que me bloquea cuando me apetece romper con todo? ¿es sólo una cuestión de inconformismo? y ¿hay más gente a la que le ocurra esto?

No sé, de alguna forma me preocupa esta sensación que es como una mezcla de pena y desazón, porque sé que tengo que hacer algo, pero no sé el qué... Se admiten sugerencias.

lunes, 11 de enero de 2010

La Cañada Real VIP

Como es costumbre, este sábado quedé con un par de amigas para salir por la noche en búsqueda de la velada perfecta, es decir, cena y bailoteo aderezados con muchas risas y alguna que otra copichuela.

La primera parte del plan estuvo muy bien. Bueno, todo lo bien que puede estar una cena el plena 'operación mojama', es decir, ensaladita y carne a la plancha. Pero bueno, en estas cosas como se suele decir, lo importante es la compañía.
El problema surgió en la segunda parte de la historia. Normalmente solemos ir a pegarnos unos bailes a un garito en el que ya nos consideran parroquianas 'El garito de Miguel' (que es como conocemos a este local entre los amigos), hace una mezclas muy divertidas de pop, dance y Rafaella Carrá. El caso es que en esta ocasión decidimos improvisar y nos fuimos directas a uno de los locales de moda de la ciudad.

"- A ver si cambiamos un poquito de aires que esto de ir todos los fines de semana al mismo sitio 'ya huele'", fue una mis sentencias definitivas. Total que allá que nos fuimos. A innovar.

El hecho es que nada más entrar la cosa no prometía demasiado: la gente estaba muy quieta y muy organizada por grupos, pero lo que más nos ofuscó fue otro detalle: la zona VIP. Resulta muy curioso cómo la sociedad en general y los políticamente correctos en particular, no cesan de manifestarse, quejarse o llámalo como quieras, en contra de las grandes diferencias de clase, y luego por la noche, reclaman espacios separados y elevados sobre el resto de mortales, para tomarse una copa y de paso, otear el 'ganado' como si de una Cañada Real se tratara. Porque eso es lo que parecía, un mercado de ganado en el que las reses entraban y salían a cada cual con la falda más corta.

Y justo por encima ellos, los 'más guapos' con el uniforme puesto: camisa blanca hiper-ceñida, vaqueros súper apretados y reloj de marca, mirando a cada una de las chiquillas que entraban. Ellos, los de la zona VIP.

Nos pareció bastante extraño. Tal vez porque esos chicos eran muy jovencitos y parecían los predecesores de los snob que tanto critica la sociedad por sus aires de grandeza y ganas de destacar sobre el resto. Que conste que personalmente no tengo nada en contra sobre las clases altas ni las zonas VIP, pero una de las cosas que me dejó con un amargo sabor de boca fue el hecho de que parecía que todos allí sabíamos que únicamente éramos: un pedazo de carne que lucir.

Entiendo que por la noche uno no busca una conversación filosófica y, desde luego, soy la primera que se planta un escote como toca pero... creo que sigo sin acostumbrarme a que me miren desde arriba y me puntúen.

Al final, y como era de esperar, huímos como locas al "Garito de Miguel" donde en la entrada siempre nos reciben con dos besos y nos invitan a una copa, como a las personas.

jueves, 7 de enero de 2010

La mujer que quiero ser (mañana)

Reconozco que nunca he sido demasiado supersticiosa, supongo que lo justo. Creo que soy de las de "por si acaso", ya sabéis "-No voy a pasar por debajo de la escalera, por si acaso", o "-Ufff, no creo en esas cosas pero voy a comprarme ropa interior roja para Nochevieja, por si acaso".

Este año no he caído en esos ritos, pero he de reconocer que el no haberme podido comer las 12 uvas cuando tocaba me ha dejado un poco intranquila... Tal vez la mayoría piense que es una tontería, yo también lo creo, pero es que este año por aquello de ser una cifra tan redonda, me gustaría lograr convertirme en la mujer que quiero ser.

Varios son los propósitos que me he hecho para 2010. Los primeros creo que son bastante comunes entre la población en general: adelgazar (de una vez por todas) y dejar de fumar. Lo del inglés ya lo he dejado por imposible.

Por otra parte, y a nivel menos físico, me he propuesto intentar llegar a ser buena en este nuevo trabajo porque creo que tengo posibilidades y porque me parece que éste sí es el campo en el que quiero desarrollarme.

Por supuesto la faceta sentimental tampoco he querido descuidarla. Por lo menos me comprometo en 2010 a no volver a caer en lo mismo que hace unos años, no volveré a pasarlo mal por indeseables y juro que huiré de los malos...

Supongo que no pido cosas demasiado extrañas, pero soy consciente de que algunas de ellas son complicadas... Imagino que el asunto radica en que si la consecución de los éxitos depende únicamente de uno mismo, puede llegar a asustar. Más que nada porque entonces si llega el fracaso también es cosa exclusiva de uno. Por eso, aunque sólo sea por si acaso, me gusta pensar que algo externo aunque sea insignificante, puede ser definitivo en mi futuro.

Se despide,
Una mujer un poco asustada.

martes, 29 de diciembre de 2009

¿Hay algun caballero por aqui?

Resulta bastante curioso ver cómo la vida va uniendo distintas situaciones a lo largo de los días que te llevan a una reflexión interesante, o a una conclusion arrolladora.

Hace ya unas semanas me iba en compañía de un amigo y un amigo de éste a ver un espectáculo de monólogos en Castellón. Lo cierto es que no recuerdo exactamente cual fue la situación, creo que tuvo algo que ver con el hecho de que fuera yo quien condujo hasta allí, pero el hecho es que lancé la pregunta al aire: "-¿Dónde quedaron los caballeros?". La respuesta fue "-¿Pero no queríais igualdad?" A lo que no tuve más remedio que contestar "-Amigo mio, no hablo de igualdad, hablo de galantería"

A partir de aquí varias reflexiones: ¿Por qué los hombres siempren hablan de igualdad cuando se trata de situaciones desagradables para la mujer? Porque de momento no he visto a ninguno reclamando la igualdad de sueldos para ambos sexos, o pidiendo que no nos despidan por quedarnos embarazadas... Hasta ahora sólo claman de igualdad a la hora de pagar la cuenta del restaurante, o para ejercer trabajos peligrosos (hace poco El Mundo hablaba sobre el hecho de que las funcionarias de prisiones tendrían que trabajar con reclusos masculinos)... Los igualitarios... Ya me gustaría ver a las madres de estos que piden igualdad lidiar con un violador de 1,80...

Estas ideas que me asaltaban se vieron confirmadas hace un par de días. Por una cuestión de aparcamiento, para ir a mi nuevo puesto de trabajo tengo que desplazarme en autobús (cosa que odio, las cosas como son...) No hay trayecto en el que no me acuerde de mi amiga Magda, habitual del transporte público y por lo tanto, victima de las situaciones mas surrealistas que se pueden dar. Ella me contaba todas sus historias. Yo pensaba que exageraba. Ahora sé que no.

Uno de los personajes tan peculiares con los que me encuentro cada día es un hombre de unos 35 -40 años, trajeado, con los oídos taponados siempre con su MP3, y con un semblante muy, muy serio. Una de las cosas raras que hace es esconderse en un portal, supongo que para no pasar tanto frio, pero hay que verlo tan serio metido en la oscuridad... Un horror vamos.
Bueno, pues ya llevaba tiempo observándolo y ayer constaté que verdaderamente es un maleducado: nunca saluda pese a que nos vemos todos los días en la parada del bus, siempre intenta adelantarte al subir, en cuanto ve un asiento libre se lanza como un buitre, no sea que tú, que bajas unas paradas antes y llevas tacones (sí, porque quiero, pero seguro que por el balanceo que me dan él no para de mirarme el culo, por lo que él también quiere que me ponga tacones), no sea que vayas a estar cómoda un ratito... Por supuesto este amargadito no es el único maleducado del lugar, otro chico más joven también se pone en modo buitre extremo, y no duda en adelantarte haciendo un quiebro ilegal para arrebatarte ese sitio al que te dirigías tranquilamente...

No sé si le pasa al resto de mujeres, pero yo ya empiezo a estar un poquito harta de este tipo de personajes. Lo cierto es que echo bastante de menos a los caballeros que te recogen en casa, te ceden el asiento, pagan la cuenta por iniciativa propia (tranquilo, yo también trabajo, por lo que a la próxima te invitaré con muchísimo gusto) e incluso ceden el paso.. Y no se trata de una cuestión de discriminación, se trata de educación.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Reciclar ex-novios

No recuerdo exactamente dónde ni cuándo mantuve una interesante conversación con un amigo. El tema venía a colación de una nueva relación que ha surgido en nuestro círculo de amistades.
El asunto es que ambos admiramos profundamente la vida sexual de una conocida nuestra. De hecho, mientras el resto pasamos por una sequía que empieza a ser procupante, ella no para de triunfar y de ponernos los dientes largos al resto. Ante este hecho la pregunta no tardó en plantearse:
-¿Cómo lo hace? ¿cuál es el secreto del éxito?... Que alguien nos lo diga ¡por Dios!
Ante la desesperación se hizo la luz. Supongo que en parte por la copa que nos estabamos metiendo entre pecho y espalda (ya se sabe que las mejores conclusiones están remojadas en alcohol).
-La clave, querido mio, consiste en el reciclado de ex-novios.
Sí, esa es la respuesta a una vida gozosa plena. Reprimir el arrebato de borrar el teléfono de aquel impresentable con el que un día salimos, porque nunca se sabe cuándo se volverán a necesitar sus favores.
A raíz de la conclusión de que nuestra amiga era sentimentalmente sostenible no pudimos dejar de preguntarnos ¿merece la pena no perder de vista a ese ti@ que tan mal nos lo hizo pasar? ¿tener un acercamiento tan íntimo con el pasado es bueno para la salud? y ¿más vale malo conocido que bueno por conocer?
Personalmente creo que me resultaría bastante insano. Supongo que pese a que mi vida sentimental no ha sido especialmente amplia, sí he tenido la oportunidad de conocer a hombres de todo tipo, e incluso hoy he llegado a echar de menos a alguno, pero supongo que como dice una sabia :
-Eso es porque te aburres. En cuanto conozcas a otro, se acabó pensar en los ex.
Es una opinión bastante razonable. Supongo que si volviera a tener vidilla, acabaría con la tentación de reciclar a mis ex, porque al fin y al cabo hay que pensar que si la cosa terminó fue por una razón, y es muy probable que esa razón nos lo hizo pasar muy mal... Aunque ¿compensa aguantar a un hombre que ya es historia por un ratito de alegría? ¿a partir de cuándo está permitida la reutilización de un ex? ¿qué ocurre si tú estás dispuest@ a tener un 'encuentro' con él, pero te rechaza? ¿puede una ex-pareja ser nuestro amigo?
¿Estamos preparados para enfrentarnos de nuevo al pasado?
Yo, desde luego, no.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Menos mal que si hay alguien ahi...

Recientemente tuvo lugar un acontecimiento importante. No salió en prensa, pero para mí fue muchísimo más trascendental que cualquier Estatut... Mi cumpleaños!
Supongo que el hecho de cumplir un año más trae consigo inevitablemente una pequeña dosis de melancolía que invita a la reflexión... Y eso es lo que me ha pasado, pero en esta ocasión acentuada por una deliciosa razón.
El pasado sábado alcancé lo que se puede calificar como una "elevada cuota de felicidad". Con motivo precisamente de mi aniversario, una gran parte de la gente a la que más quiero, me organizó una fiesta sorpresa. Y digo una gran parte porque sé que algunas de las personas más importantes para mí, no pudieron estar presentes por razones de peso.
La gente que me conoce sabe que soy una persona de lágrima fácil (sí, soy muy emotiva ¿qué pasa?) y es verdad que en este último año me ha tocado llorar un poco más de la cuenta. Individuos malignos y un poco de mala suerte han tenido mucho que ver en el asunto, pero de esto aunque parezca mentira, también se aprende.
Creo que la lección más importante que he sacado de todo esto es que menos mal que sí hay alguien ahí. Por suerte están mis amigos, esos que enseguida saben que algo no va bien con sólo oirme al otro lado del teléfono, esos que han aguantado mis ataquitos en los momentos más duros, esos que han llorado conmigo y que se han preocupado cuando las cosas no estaban en su sitio.
Lo único que pretendo desde aquí es agradeceros vuestros consejos, las reflexiones plagadas de cigarrillos y los 'empujones' verbales para provocar mi reacción... No ha sido fácil, pero ya estoy bien.
Muchas gracias a todos por contar conmigo y por permitirme ser vuestra amiga. No todo el mundo puede presumir de tener a gente como vosotros a su alrededor... (Dios mio... ya tengo la lágrima aquí!)
Por último, sólo quería celebrar una nueva adquisición para mi colección de amistades. Es bastante curiosa la historia de esta relación. Empecé admirándole hace bastantes años y por cosas del destino acabamos trabajando juntos.
Se trata del dibujante valenciano Enrique Hormigos. Por favor, es de visita obligada su blog '1 tonto con 1 lápiz' (tenéis el enlace más abajo). Es ingenioso, gracioso y una persona encantadora. Basta decir que me hizo muchísimas más ilusión que me nombrara en una entrada de su blog que firmar mi primer contrato indefinido... (sí, antes eso existía)...

martes, 1 de diciembre de 2009

Esa palabra maldita...

Llevaba un tiempo pensando en que tenía que actualizar el blog -"ya lo has vuelto a hacer, otra cosa que abandonas a la mitad"-. Creo que en realidad lo que ocurría es que no había encontrado el tema perfecto para tratar, pero el otro día me sucedió algo que no puedo dejar pasar por alto... Más que nada para saber si es un problema mio o hay alguien con quien compartirlo al otro lado de la pantalla.
Me reconozco como una persona un tanto maniática, las cosas como son. Me molestan los ruidillos persistentes y para muchos, imperceptibles: alguien cortándose las uñas, el ruido que hacen algunos al comer, una radio en otra habitación,... en fin, supongo que como a casi todo el mundo. Lo que pasa es que no se me va de la cabeza un test psicológico que me hicieron en el colegio y me preguntaban precisamente si me molestaban los ruidos persistentes. En ese momento no me incordiaban. Ahora, mataría.
Esto viene porque he descubierto una palabra que despierta mis instintos asesinos: water.
Entiendo que es un término que no se va oyendo por ahí tan tranquilamente, más que nada porque la mayoría del personal, que está la mar de educado, emplea un sinónimo: servicio, baño, aseo... hay muchos, pero ¿por qué siempre tengo que encontrarme con el angelito que me suelta water?
Ahora mismo me vienen a la cabeza dos ocasiones en las que al oir esa maldita palabra, saltó en mí el resorte homicida:
La primera vez ocurrió en un local de comida 'gourmet' en el que solemos cerrar las noches de fiesta (mmm... delicatessen). Mi amiga de toda la vida y yo haciamos nuestra entrada triunfal a las tres de la mañana cuando un grupito de adolescentes, finos y educados, se cruzaron con nosotras. De pronto, uno de ellos espetó a voz en grito: -"¡¡¡Esperar, que yo voy al water!!!". Lo que salvó a ese ser inhumano fue que yo no llevara un machete encima, si no, le hubiera proporcionado una muerte atroz y agoniosa
La segunda vez que recuerdo, y ahora viene el meollo del asunto, fue hace un par de días.
Atentos: Segunda conversación telefónica con un 'pájaro' al que conocí el fin de semana. Más o menos todo apunta a que de aquí puede salir algo. Jijijaja, por ahí, jijijajá, por allá.. Si algo he aprendido en esta vida es que el 80% de éxito, es puro marketing, así que nena, véndete, y en esas que me suelta -"Aquí estoy que me voy al supermercado a comprar papel del water y jabón".
Venga! a tomar viento el sex-appeal, el marco romántico y la madre que me hizo... ya está, ahora lo único que recuerdo es que yo, en ese momento, no necesitaba más detalles, y que si utilizó esa palabra una vez, quién me dice que no lo volverá a hacer en persona, y que yo en esa ocasión no llevaré encima un arma de destrucción masiva... Horror.
Y he aquí la cuestión: ¿qué hago? ¿corto la gestación de esa relación? ¿soy muy exagerada al planterme el asesinato por el empleo de esa terrible palabra? ¿intento olvidarlo?
No sé, creo que hay veces en las que no hay que ponerse demasiado exquisita, pero es que ése es un tema que me supera.
Por cierto, no quería dejar esta entrada sin lanzar otra pregunta al aire. ¿Por qué en el autobús siempre está el típico nerviosito/a que te pregunta, vas a bajar en la siguiente? y todo para que les dejes pasar antes de llegar a la siguiente parada. Vamos a ver, ¿de verdad piensan que les vas a bloquear el paso a mala leche cuando tengan que salir? ¿tanta cara de hija de puta tengo? De verdad, no me apasiona tanto su compañía como para obligarle a estar conmigo durante todo el recorrido. -"No, no bajo en la siguiente, pero tranquilo, que le dejaré pasar".

lunes, 23 de noviembre de 2009

De presiones varias... y otros cuentos

Esta misma mañana, en mi sana costumbre de hacer un repaso general por todas las ediciones on line de los principales periódicos, me he encontrado varias 'perlas' que me han recordado una de las complicaciones básicas de ser mujer en el primer mundo.
Que conste que en mi caso se trata de un fantasma que siempre está latente, porque aunque conozco cuál es la solución, ésta no me gusta nada, nada... se trata de la archiconocida OPERACIÓN BIKINI (o mojama, según gustos). ¡Horror!
Pero dejando de lado mi falta de voluntad ante un plato de bravas, cual Superman ante Kryptonita, es importante ver el aspecto más cruel de un entorno que te exige estar delgada y que te castiga por no estarlo... ¿O ahora es al revés?
Ahora sufre todo el mundo, gordas y flacas, sólo basta con ver el caso de la modelo surcoreana de 22 años, que apareció muerta en su apartamento parisino, en el que parece ser un caso claro de suicidio. Parece claro, más que nada, por los comentarios que la chica había dejado días antes en su blog, lamentándose de la soledad de las pasarelas y la presión que le suponía su profesión.
La ofuscación que me embargó en el momento tiene que ver con que en el mismo medio y en la misma mañana aparecen numerosas informaciones sobre la lacra de la obesidad que inunda la sociedad actual: ¡Oh gordos ¿qué hacéis?!. Sólo de pensar lo que debe sufrir la gente que padece ese sobrepeso exagerado, se me ponen los pelos de punta.
Entonces ¿en qué quedamos? ¿cómo se es más feliz, gordo o delgado? ¿por qué siempre que hablan del tema de la obesidad en los informativos sacan lorzas femeninas? ¿sólo ellas merecen ser castigadas por pesar más de lo que corresponde? ¿quién presiona a las delgadas? ¿se está delgada precisamente por estar presionada?
No sé, hay veces que la situación asusta. Y mientras trato de encontrar una respuesta a todas estas incógnitas, yo voy a seguir intentando meterme en esos pantalones que, según Mara y Zango, son los que me van a permitir andar por la calle sin que una cámara de televisión me enfoque el culo, para ilustrar el guión de una presentadora hiper-operada, súper-delgada y extra-maquillada que habla de lo gordos que estamos en este país.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Me encantá que seás española

Hace un par de días por fin volví a coincidir con uno de mis más queridos amigos. Querido por muchas y varias razones, pero entre ellas resalta mi debilidad por uno de sus grandes encantos: es argentino.
Resulta curioso, pero después de hacer una pequeña encuesta entre varios amigos de ambos sexos, he llegado a la conclusión de que el dulce encanto argentino es como el Kelly de Hermés, una camisa blanca o la película 'Casablanca': todo un clásico.
Tres frases con ese ritmo suave y ese ligero susurro al pronunciar ciertas letras... y ya está, ya te has enganchado a la conversación y por qué no... al conversador. Y esto nos pasa al 90% de los encuestados.
Tal vez por eso y para superar ciertas realidades con un poco más de alegría, una película de Ricardo Darín es el antídoto perfecto, por cierto muy, muy recomendable El secreto de sus ojos.
Una de las últimas noticias que me ha obligado a intentar desconectar de la realidad aparecía hace un par de días en el periódico: Piden condenar por vejaciones a un profesor que castigó a una alumna cara a la pared por no hacer las tareas
Demasiado. Porque acto seguido empecé a preguntarme por qué ninguno de mis traumas tiene que ver con haber escrito varias centenas de veces 'Debo obedecer al profesor', o haber dado tantas vueltas al patio como para quedarse loca, y enseguida cuestionarme si no será el desmedido progenitor el que merece ser juzgado y condenado por histérico y ridículo... Pero lo que más me preocupa es si esto ocurre sólo en este país.
Curioso, un país en el que tenemos el peor nivel educativo, que nos recuperaremos más tarde de la crisis económica, en el que peor cumplimos Kyoto, con menor comprensión lectora entre los niños, el de menor productividad.. menos mal que en estas vicisitudes siempre nos acompañan Portugal, Grecia y a veces Irlanda..
Y menos mal que siempre está mi amigo bonaerense cerca para reírse de mi incomprensión ante ciertas expresiones típicamente argentinas y decirme al oído "Me encantá que seás española", porque desde luego creo que es de las pocas cosas por las que estoy encantada de ser española.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Una declaracion de intenciones

Y el caso es que esto ha sido pensado y hecho... En realidad no tan pensado porque no tengo ni idea de dónde voy a sacar el tiempo para escribir. Es lo que tiene haber inaugurado este blog justo cuando he cambiado de trabajo y me encuentro inmersa en la tarea de acoplarme al ambiente, a los compañeros y por supuesto, al trabajo en sí..
Este orden desde luego no es casual, porque seguro que a la gran mayoría lo que de verdad le preocupa cuando entra nuevo en un puesto de trabajo es encajar con el resto.
Siempre está el que asegura que no, que para él/ella lo más importante es hacer bien las tareas... Ay amigo! ¿has pensado en que si eres demasiado bueno probablemente serás aislado? La soledad del líder lo llaman.
En fin, en esta declaración de intenciones es simplemente eso, la idea que tengo al principio, supongo que irá cambiando con el tiempo, pero de momento lo que pretendo es lanzar reflexiones, plantear preguntas e intentar haceros pasar un rato divertido, pero eso sí, siempre hecha un brazo de mar.