domingo, 22 de noviembre de 2009

Me encantá que seás española

Hace un par de días por fin volví a coincidir con uno de mis más queridos amigos. Querido por muchas y varias razones, pero entre ellas resalta mi debilidad por uno de sus grandes encantos: es argentino.
Resulta curioso, pero después de hacer una pequeña encuesta entre varios amigos de ambos sexos, he llegado a la conclusión de que el dulce encanto argentino es como el Kelly de Hermés, una camisa blanca o la película 'Casablanca': todo un clásico.
Tres frases con ese ritmo suave y ese ligero susurro al pronunciar ciertas letras... y ya está, ya te has enganchado a la conversación y por qué no... al conversador. Y esto nos pasa al 90% de los encuestados.
Tal vez por eso y para superar ciertas realidades con un poco más de alegría, una película de Ricardo Darín es el antídoto perfecto, por cierto muy, muy recomendable El secreto de sus ojos.
Una de las últimas noticias que me ha obligado a intentar desconectar de la realidad aparecía hace un par de días en el periódico: Piden condenar por vejaciones a un profesor que castigó a una alumna cara a la pared por no hacer las tareas
Demasiado. Porque acto seguido empecé a preguntarme por qué ninguno de mis traumas tiene que ver con haber escrito varias centenas de veces 'Debo obedecer al profesor', o haber dado tantas vueltas al patio como para quedarse loca, y enseguida cuestionarme si no será el desmedido progenitor el que merece ser juzgado y condenado por histérico y ridículo... Pero lo que más me preocupa es si esto ocurre sólo en este país.
Curioso, un país en el que tenemos el peor nivel educativo, que nos recuperaremos más tarde de la crisis económica, en el que peor cumplimos Kyoto, con menor comprensión lectora entre los niños, el de menor productividad.. menos mal que en estas vicisitudes siempre nos acompañan Portugal, Grecia y a veces Irlanda..
Y menos mal que siempre está mi amigo bonaerense cerca para reírse de mi incomprensión ante ciertas expresiones típicamente argentinas y decirme al oído "Me encantá que seás española", porque desde luego creo que es de las pocas cosas por las que estoy encantada de ser española.

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