martes, 1 de diciembre de 2009

Esa palabra maldita...

Llevaba un tiempo pensando en que tenía que actualizar el blog -"ya lo has vuelto a hacer, otra cosa que abandonas a la mitad"-. Creo que en realidad lo que ocurría es que no había encontrado el tema perfecto para tratar, pero el otro día me sucedió algo que no puedo dejar pasar por alto... Más que nada para saber si es un problema mio o hay alguien con quien compartirlo al otro lado de la pantalla.
Me reconozco como una persona un tanto maniática, las cosas como son. Me molestan los ruidillos persistentes y para muchos, imperceptibles: alguien cortándose las uñas, el ruido que hacen algunos al comer, una radio en otra habitación,... en fin, supongo que como a casi todo el mundo. Lo que pasa es que no se me va de la cabeza un test psicológico que me hicieron en el colegio y me preguntaban precisamente si me molestaban los ruidos persistentes. En ese momento no me incordiaban. Ahora, mataría.
Esto viene porque he descubierto una palabra que despierta mis instintos asesinos: water.
Entiendo que es un término que no se va oyendo por ahí tan tranquilamente, más que nada porque la mayoría del personal, que está la mar de educado, emplea un sinónimo: servicio, baño, aseo... hay muchos, pero ¿por qué siempre tengo que encontrarme con el angelito que me suelta water?
Ahora mismo me vienen a la cabeza dos ocasiones en las que al oir esa maldita palabra, saltó en mí el resorte homicida:
La primera vez ocurrió en un local de comida 'gourmet' en el que solemos cerrar las noches de fiesta (mmm... delicatessen). Mi amiga de toda la vida y yo haciamos nuestra entrada triunfal a las tres de la mañana cuando un grupito de adolescentes, finos y educados, se cruzaron con nosotras. De pronto, uno de ellos espetó a voz en grito: -"¡¡¡Esperar, que yo voy al water!!!". Lo que salvó a ese ser inhumano fue que yo no llevara un machete encima, si no, le hubiera proporcionado una muerte atroz y agoniosa
La segunda vez que recuerdo, y ahora viene el meollo del asunto, fue hace un par de días.
Atentos: Segunda conversación telefónica con un 'pájaro' al que conocí el fin de semana. Más o menos todo apunta a que de aquí puede salir algo. Jijijaja, por ahí, jijijajá, por allá.. Si algo he aprendido en esta vida es que el 80% de éxito, es puro marketing, así que nena, véndete, y en esas que me suelta -"Aquí estoy que me voy al supermercado a comprar papel del water y jabón".
Venga! a tomar viento el sex-appeal, el marco romántico y la madre que me hizo... ya está, ahora lo único que recuerdo es que yo, en ese momento, no necesitaba más detalles, y que si utilizó esa palabra una vez, quién me dice que no lo volverá a hacer en persona, y que yo en esa ocasión no llevaré encima un arma de destrucción masiva... Horror.
Y he aquí la cuestión: ¿qué hago? ¿corto la gestación de esa relación? ¿soy muy exagerada al planterme el asesinato por el empleo de esa terrible palabra? ¿intento olvidarlo?
No sé, creo que hay veces en las que no hay que ponerse demasiado exquisita, pero es que ése es un tema que me supera.
Por cierto, no quería dejar esta entrada sin lanzar otra pregunta al aire. ¿Por qué en el autobús siempre está el típico nerviosito/a que te pregunta, vas a bajar en la siguiente? y todo para que les dejes pasar antes de llegar a la siguiente parada. Vamos a ver, ¿de verdad piensan que les vas a bloquear el paso a mala leche cuando tengan que salir? ¿tanta cara de hija de puta tengo? De verdad, no me apasiona tanto su compañía como para obligarle a estar conmigo durante todo el recorrido. -"No, no bajo en la siguiente, pero tranquilo, que le dejaré pasar".

1 comentario:

  1. Da las gracias por no pillarlo camino a la farmacia para comprar esa crema que usan los que sufren en silencio. Si esque... ni poniendo voluntad puede una tener novio. Por cierto, sobre los nerviositos, gran efecto colateral desde que se inventó la jungla del transporte público,a mí sólo me dan que pensar una cosa...ellos sí que lo harían. Sigue escribiendo, que me encanta.

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