Resulta bastante curioso ver cómo la vida va uniendo distintas situaciones a lo largo de los días que te llevan a una reflexión interesante, o a una conclusion arrolladora.
Hace ya unas semanas me iba en compañía de un amigo y un amigo de éste a ver un espectáculo de monólogos en Castellón. Lo cierto es que no recuerdo exactamente cual fue la situación, creo que tuvo algo que ver con el hecho de que fuera yo quien condujo hasta allí, pero el hecho es que lancé la pregunta al aire: "-¿Dónde quedaron los caballeros?". La respuesta fue "-¿Pero no queríais igualdad?" A lo que no tuve más remedio que contestar "-Amigo mio, no hablo de igualdad, hablo de galantería"
A partir de aquí varias reflexiones: ¿Por qué los hombres siempren hablan de igualdad cuando se trata de situaciones desagradables para la mujer? Porque de momento no he visto a ninguno reclamando la igualdad de sueldos para ambos sexos, o pidiendo que no nos despidan por quedarnos embarazadas... Hasta ahora sólo claman de igualdad a la hora de pagar la cuenta del restaurante, o para ejercer trabajos peligrosos (hace poco El Mundo hablaba sobre el hecho de que las funcionarias de prisiones tendrían que trabajar con reclusos masculinos)... Los igualitarios... Ya me gustaría ver a las madres de estos que piden igualdad lidiar con un violador de 1,80...
Estas ideas que me asaltaban se vieron confirmadas hace un par de días. Por una cuestión de aparcamiento, para ir a mi nuevo puesto de trabajo tengo que desplazarme en autobús (cosa que odio, las cosas como son...) No hay trayecto en el que no me acuerde de mi amiga Magda, habitual del transporte público y por lo tanto, victima de las situaciones mas surrealistas que se pueden dar. Ella me contaba todas sus historias. Yo pensaba que exageraba. Ahora sé que no.
Uno de los personajes tan peculiares con los que me encuentro cada día es un hombre de unos 35 -40 años, trajeado, con los oídos taponados siempre con su MP3, y con un semblante muy, muy serio. Una de las cosas raras que hace es esconderse en un portal, supongo que para no pasar tanto frio, pero hay que verlo tan serio metido en la oscuridad... Un horror vamos.
Bueno, pues ya llevaba tiempo observándolo y ayer constaté que verdaderamente es un maleducado: nunca saluda pese a que nos vemos todos los días en la parada del bus, siempre intenta adelantarte al subir, en cuanto ve un asiento libre se lanza como un buitre, no sea que tú, que bajas unas paradas antes y llevas tacones (sí, porque quiero, pero seguro que por el balanceo que me dan él no para de mirarme el culo, por lo que él también quiere que me ponga tacones), no sea que vayas a estar cómoda un ratito... Por supuesto este amargadito no es el único maleducado del lugar, otro chico más joven también se pone en modo buitre extremo, y no duda en adelantarte haciendo un quiebro ilegal para arrebatarte ese sitio al que te dirigías tranquilamente...
No sé si le pasa al resto de mujeres, pero yo ya empiezo a estar un poquito harta de este tipo de personajes. Lo cierto es que echo bastante de menos a los caballeros que te recogen en casa, te ceden el asiento, pagan la cuenta por iniciativa propia (tranquilo, yo también trabajo, por lo que a la próxima te invitaré con muchísimo gusto) e incluso ceden el paso.. Y no se trata de una cuestión de discriminación, se trata de educación.
Call Me Maybe - Rikki Six
Hace 9 años