jueves, 4 de marzo de 2010

Asi da gusto...

Tras hacer un breve repaso por los últimos post, me he dado cuenta de que el tono melancólico predominaba sobre cualquier otro, y precisamente ayer me ocurrió una cosa que me devolvió la fe en el ser humano.

En principio puede parecer una tontería, pero si se tiene en cuenta el contexto de la situación la cuestión es más comprensible.

Llevo unos cinco meses en mi nuevo puesto de trabajo. Más o menos me voy haciendo al ritmo y entendiendo los entresijos del tema, pero por supuesto, como me acaba de pasar ahora mismo, meto la pata (siempre hay algún compañero que se encarga de recordártelo).

Bueno, el caso es que en una de éstas, el error parecía más importante de lo normal: un equívoco de fechas y gente convocada (seis periodistas que se tienen que trasladar desde Barcelona y Madrid), me provocaron un bajón de tensión que casi me deja en el sitio. Mientras hablaba con la chica que es mi enlace con el cliente y me daba cuenta del error, más pequeñita me iba haciendo. ¡La acabas de liar pero bien, amiga mia! pensaba para mí misma mientras trataba de que el entuerto no saliera a la luz.

Entonces esta encantadora chica, Isabel, me dejó ver que aún hay gente buena en el mundo. En primer lugar un ejemplo de humildad "- Pero si seguramente será culpa mia que no te habré pasado bien la información. No te preocupes, si te dicen algo di que la culpable soy yo, y mañana entre las dos lo arreglamos en un momentín".

Como mi tono de voz era demasiado evidente, Isabel me mandó un correo en el que me intentaba tranquilizar de nuevo.

Tal y como ella predijo, hoy lo hemos arreglado todo y no hay ningún problema, en principio, porque la verdad de todo esto es que uno sabe cómo empiezan las cosas, pero nunca cómo acaban..

El caso es que comentando esta anécdota con una amiga llegamos a la conclusión de que con gente así da gusto trabajar. Después de una experiencia no especialmente buena, tratar con personas con humanidad y ganas de ayudar es lo mejor del mundo, porque desde luego es más fácil dar con element@s que tienen más ganas de hurgar en la herida y machacarte con tus fallos, que encontrarte con alguien que intenta hacerte la vida más fácil.

Ante los hechos ocurridos me pregunté si alguna vez había pecado de soberbia en el trabajo y no eché una mano a quien me lo pidió ¿es importante autoevaluarse de vez en cuando? ¿somos capaces de ver nuestra mala actitud con los demás? ¿siempre son los demás los ineptos?

Hacer examen de conciencia puede asustar, pero sí que es verdad que una cura de humildad viendo en los demás lo que nos gustaría ver en nosotros viene muy bien de vez en cuando.

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